viernes, 13 de abril de 2012

Reseña: Locura en el Paraíso (Wanderlust)

Título: Locura en el Paraíso
Título Original: Wanderlust
País: Estados Unidos
Año: 2012
Director: David Wain
Reparto: Malin Akerman, Jennifer Aniston, Paul Rudd, Justin Theroux, Ken Marino
Duración: 98 minutos

Sinopsis: “George (Paul Rudd) y Linda (Jennifer Aniston) viven en el estrés total de Manhattan, luchando por pertenecer a un status de vida elevado. Pero las cosas cambian cuando George es despedido de su trabajo y solo les queda una opción: Mudarse a trabajar con el terrible hermano de George a Atlanta. Después de una mala experiencia con él y varias horas de carretera, Linda y George buscan un lugar para descansar y se tropiezan con: Elysium, una comunidad psicodélica poblada por personajes muy pintorescos, cuya manera de ver las cosas dista mucho del mundo real: Un nudista que da clases de cata de vino, habitaciones y baños sin puertas; todo es de todos, incluso las parejas…”.
Unas palabras antes de iniciar (la reseña va de lo general a lo particular, es decir, de lo más a lo menos):
La imagen me es muy clara: una pareja de jóvenes de treinta y pocos años salen del gimnasio en un barrio trendy, de los que están de moda en cualquier metrópoli del mundo - llámese México, Nueva York, Buenos Aires o París -. Portan una vestimenta muy a la usanza new age: ella, lycras color malva, un top son mangas y huaraches muy abiertos de cuero; él, unos pants delgaditos de algodón orgánico color caqui y unas chanclas de pata de gallo de una marca cara; ambos llevan sendas bolsas con sus tapetes de yoga Louis Vuitton, enrrollados al hombro.
Después de pedir una bebida energética y una Coca light, prenden un cigarro - también light - , se despiden de beso y cada uno toma su camino. Él se sube a su Mini Cooper y ella, a una camioneta todo terreno. Él habla por su iPhone con <<Dios-sabe-quién>> y dice: <<Vengo de la yoga, ca’, no sabes, ¡qué ondón!>>, mientras ella manda un mensajito en su BlackBerry que dice <<No, goee…, con esta clase de yoga, seguro sí enflaco dos kilos>>.
¿Dónde nos perdimos? ¿En qué momento una religión, filosofía y doctrina oriental de lo más compleja, disímbola y enriquecedora, pasó a ser una actividad de gimnasio, un puro y simple acondicionamiento físico sin ton ni son? ¿Cómo  y por qué una práctica que implicaba la vocación, la disciplina estricta y la dedicación del individuo de por vida es hoy una clase que dura una hora - a lo sumo - dos veces por semana? ¿Quién es el causante de semejante divulgación barata, de ese <<teléfono descompuesto>> que hoy nos vende una relajación, flexibilidad y buen cuerpo al 2X1 y con un mínimo esfuerzo, lunes y miércoles de 7 a 8?*
Inicié de esta forma la reseña de hoy debido a que la película trata de burlarse o poner en evidencia a una comunidad pues supuestamente hermanada a la meditación y diversas filosofías… obviamente se burla de todos los clichés que se tienen de una comunidad psicodélica o hippie, donde se la pasan fumando mariguana, ingiriendo sustancias psicotrópicas, el guía espiritual resulta ser mundano y medio corrupto, los habitantes actúan como paranoicos, desquiciados, junkies, etc.
Cliché tras cliché y mucha improvisación (pero me divertí un rato por lo menos)
Luego también tratan de mofarse un poco del sistema financiero-hipotecario pero se ve que les tembló la manita y ahí no fueron igual de mordaces y cínicos.

El otro tema que eligen para ridiculizar es la vida suburbana y en particular, la forma de ser y de pensar del estadounidense promedio. Pero no aterrizaron absolutamente nada.
Luego entonces, la película se quiere hacer la inteligente o ser mordaz peeeero ¡El final es de lo más norteamericano que hay! Explico:
Una pareja; George (Paul Rudd) y Linda (Jennifer Aniston) adquieren lo que una asesora financiero-hipotecario asegura es un Micro-Loft (pero es un Studio) en Manhattan a un precio altísimo pero que supuestamente es una “gran inversión”. Ellos tienen empleos “corporativos” desafortunadamente los pierden y pagar ese carísimo Micro-Loft se vuelve imposible. Al tratar de re-venderlo, la asesora financiero-hipotecario les voltea la tortilla diciéndoles que el mercado hipotecario está reventado y que el Studio (ahora ya no lo considera un Micro-Loft) que compraron la semana anterior ahora vale menos por lo que al venderlo pues saldrían hasta perdiendo. Viendo la situación, deciden irse a Atlanta a pedir ayuda al hermano de George mientras se recuperan financieramente, pero en el camino llegan a Elysium (la neo-comunidad hippie) donde descubren que hay que vivir la vida, muera el capitalismo... Después de varias situaciones, la pareja tiene fricciones, se enojan y viene el final feliz donde se reencuentran y ¡Qué creen! Se vuelven capitalistas, recuperan su dinero, compran una casa y nunca demostraron algún aprendizaje de religión, filosofía o doctrina oriental  enriquecedora… cliché tras cliché.
Ahora hablemos de qué tan cómica es…
Me reí varias veces y sentí que era divertida. Lo malo es que parece ser no había un guión sólido detrás de ella pues casi la totalidad de las actuaciones son improvisaciones, súmenle que tiene un humor subido de tono que creo se le llama humor escatológico, así que si no se sienten cómodos con “chistes” de penes, vaginas, excremento o groserías explícitas pues no le recomendaría que la fuera a ver.
Como casi siempre, fui solo al cine pero habría estado de lo más incómodo si la hubiera ido a ver con mi mamá por decir algo. Por lo tanto, la clasificación B15 en realidad dice muy poco, así que la recomendación es esta: no la vayan a “ver en familia”, ni lleve a la chica que les gusta y que planean ser más que amigos (para eso está El Lórax o Titanic 3D 4DX). El mood de peli es como para verla un grupo de amigos que se va de pinta, una pareja pero ya de novios o personas que quieren ver a Jennifer Aniston como sucedió conmigo.

La película me divirtió y me reí pero son escenas sin continuidad... yo prefiero recomendarles La Mujer de Mis Pesadillas (The Heartbreak Kid 2007) o Cómo Sobrevir a mi Ex (Forgetting Sarah Marshall 2008)
*María del Pilar Montes de Oca Sicilia Algarabía 86, noviembre 2011.

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