viernes, 15 de noviembre de 2013

Reseña: Érase Una Vez Yo, Verónica (Era Uma Vez Eu, Verônica)

Título: Érase Una Vez Yo, Verónica
Título Original: Era Uma Vez Eu, Verônica
País: Brasil, Francia
Año: 2012
Director: Marcelo Gomes
Reparto: Hermila Guedes (Verónica), W. J. Solha (Zé Maria), João Miguel (Gustavo), Renata Roberta (María), Inaê Veríssimo (Ciça)
Duración: 91 minutos

Sinopsis: “En Recife, una de las ciudades más violentas de Brasil, Verónica; una joven de 26 años, acaba de terminar la carrera de medicina. Tras la muerte de su madre cuando aún era una niña, José María, su anciano padre, y ella, viven solos en una casa llena de antiguos discos de vinil. Con una vida llena de incertidumbres afectivas y profesionales, un trabajo demandante y un padre que presiente su próxima muerte, Verónica deberá hacer frente al vendaval y buscarse a sí misma en medio de una ciudad que fluye a su alrededor”.

Me agradó la forma en la que el director nos va adentrando en la vida Verónica, la protagonista, como si tuviéramos acceso a su diario. Así, la atmósfera lograda es muy intimista, nos permite ver la transición de la mujer a un punto de madurez tanto profesional, social y familiar.

Esta nueva vida, permite a Verónica meditar sobre sus próximas decisiones con todos los cambios que estas conllevan. Muchas de estas situaciones de presión las desahoga mediante el sexo.

Al final, me quedo con la impresión de que Érase Una Vez Yo, Verónica, es un retrato fiel de la sociedad brasileña, todo un logro del director Marcelo Gomes quien ha realizado una obra que puede ser estudiada desde el punto de vista sociocultural. Habla de la madurez y de los sueños, de cómo éstos tienen que ajustarse a la realidad pero sin sacrificar la ilusión, de ser felices pero pagando el precio de alcanzar esa realización.

La música es el compañero perfecto de la cinta, que lejos de eclipsar o estar sujeto exclusivamente de lo que se ve en pantalla, aporta y enriquece.

La vida es algo que sucede mientras estamos ocupados haciendo planes...
Propiamente dicho, la película no tiene un inicio o un final aparente, pudo haber comenzado desde mucho antes y el futuro de Verónica tampoco está escrito por lo que tampoco se puede dar por hecho un final.

Es simplemente un viaje que hacemos en la vida de una chica brasileña de 26 años recientemente titulada de la carrera de medicina cuya vida sentimental se puede resumir en sexo ocasional y romances pasajeros. Radica en la ciudad de Recife; lugar que ha visto sus mejores años en el pasado y que se muestra decadente.

Verónica también está acompañada por su padre; un hombre enfermo que pasa su tiempo catalogando su colección de vinyles y evocando los viejos tiempos. También, (por caprichos de la edad posiblemente) gusta constantemente de pedirle a su hija que encuentre el amor…

Una cinta sobre la vida.

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