jueves, 11 de agosto de 2011

Un Solitario en el Imperial Club

Imperial Club
Álvaro Obregón 293
Esquina con Oaxaca

Como buen profesional (jajaja) realicé una investigación de campo previa a mi asistencia al mencionado club. Una de las razones de no haber ido anteriormente es el factor: LYSC, que significa “Lejos Y Sin Coche” Por eso me di a la tarea de buscar una base de taxis cercana, la investigación de campo terminó pronto, a un costado de el Imperial se localiza un Sumesa, donde encontré una base de taxis que ofrece servicio las 24 horas.

Ahora, sólo era esperar el día del concierto… Es verdad, no he escrito nada sobre quién o quienes tocarían. Se trataba de Ruido Rosa, un grupo que está a punto de despegar y convertirse en una banda grande, grande.

El ansiado día llegó y como una mala jugada de la naturaleza, a una cuadra antes de llegar empezó una tormenta, la espera fuera del local no fue mucha, llegué puntualmente a las 10:00 p.m. y estaban cuatro personas adelante.

Mi primer pensamiento de la noche fue: “Creo que llegué muy temprano” al ver una docena de personas en el Imperial.

Mi segundo pensamiento de la noche fue: “Esto está muy fresa” al escuchar el inconfundible tono de voz y palabras sin sentido propios de la gente… pues fresa.

Mi tercer pensamiento de la noche fue: “Hubiera invitado a alguien”.

Creí que la espera sería corta, pero al escuchar a la pareja de al lado decir que nunca nadie toca en el Imperial antes de las 11:30 derrumbó esa teoría. Así que había que esperar por lo menos dos horas.

Me abstuve de ir a la barra para hacer tiempo, no quería estar demasiado tomado para cuando llegara la hora de que saliera Ruido Rosa.

Aproximadamente eran las 11:30 p.m. la barra se encontraba llena y el lugar ya presentaba cierta concurrencia, así que me dirigí a la barra para ver la carta con las bebidas, nada en especial. Solo llamó mi atención el “trago de la casa” es decir, un “Imperial” con la receta secreta, pero me decidí por la nunca despreciable chelita bien fría. La chica de la barra estaba muy bien proporcionada, esos generosos pechos que mostraba su descarada blusa me dieron formalmente la bienvenida al Imperial. Pedí una, dos, tres cervezas… ya no recuerdo cuántas, decidí dejar la barra y acercarme al escenario, faltaban cinco minutos para la media noche pero no pasaron ni dos segundos cuando comenzó el espectáculo.

Y ahí estaba yo, hasta enfrente, solitario y con una cerveza en la mano…

Mi cuarto pensamiento de la noche fue: “Qué hermosa es Carla”.

Mi quinto pensamiento de la noche fue: “Ese de ahí ha de ser el novio de Daniela, maldito perro con suerte”.

En eso estaba cuando sonaron los primeros acordes de la noche, yo solo me dejé llevar… hasta que terminaron y corrieron las cortinas del escenario.

Permanecer más en el Imperial no tenía sentido, decidí irme a la base de taxis… en cuanto se me bajara un poco el alcohol de esas cervezas tomadas una detrás de la otra. (Lo bueno es que “no quería estar demasiado tomado”.)

Estaba casi en la puerta de salida cuando vi bajar a dos de las chicas de Ruido Rosa, agradecí haber visto esa escena propia de un sueño. No me atreví a pedirles una foto, no me gusta ser de esos “fans” acosadores.

En el mundo de la fantasía, di media vuelta y me dirigí al baño, al salir ya estaba ¿Tocando? Dj Miss Mara.

Al pasar por la barra sentí una mirada muy fuerte, era una chica de cabello negro chino, piernas bien torneadas, labios gruesos, con unos dientes muy blancos, zapatillas de tacón, con un vestido blanco con estampado negro ¿O era negro con estampado blanco? No recuerdo bien, pero esa mirada me siguió por toda la barra hasta las escaleras del segundo piso, para verificar si mi paranoia era auténtica volteé la cabeza y su mirada seguía puesta en mí. Me puse nervioso, ¿Quién era esa desconocida?, ¿Qué tenía que ver yo con ella? Me salí del Imperial, para sorpresa mía, afuera estaba Mary la baterista de Ruido Rosa, quien estaba hablando por celular, cuando pasó junto a mí, le hice una reverencia, a lo que ella respondió con un: “Gracias” en eso estaba cuando:

- ¿Amigo tienes fuego? - alguien detrás de mí preguntó pareciéndome extraño eso de “fuego” y no “encendedor”

- Sí - contesté dándome vuelta para identificar que se trataba de la misma chica de la “mirada fuerte”

Lo que sigue no lo recuerdo claro, (Lo bueno es que “no quería estar demasiado tomado”) solo que platicamos un rato en la banqueta mientras se fumaba su cigarro, me dijo que de llamaba Vanesa. Me preguntó sí quería volver adentro, a lo que respondí afirmativamente.

- Tú no eres de aquí ¿Verdad? - Me preguntó sonriendo

- No - le contesté, entendiendo que se refería a si era de la zona roma-condesa

- ¿Y qué tomas? - cuestiona ella

- Eres de aquí, tú pídeme algo de expertos - le dije, notando que al mencionar “tú pídeme algo” ella arqueó la ceja

- A ver, ¿Has probado esto? - me dice. Acto seguido me plantó un beso

- Es un Vanesa Cherry - me dijo riéndose

No supe qué contestar o creo que sí (Lo bueno es que “no quería estar demasiado tomado”) nos bebimos más cosas y parece ser que tomamos muchos “Vanesa Cherry” porque nosotros seguíamos beso y beso y la Dj Miss Mara terminó su turno en el escenario, de lo que si recuerdo a la perfección fue su frase contundente:

- ¿Sabes? Siempre obtengo lo que quiero- Me dijo mientras metía su mano debajo de mi camisa y me rasguñó. Parece que eso fue todo lo que dijo antes de que saliéramos del Imperial.

Creí que nos dirigíamos a su departamento o algo así pero llegamos frente a un Seat Ibiza de 2 puertas y entramos.

En una buena jugada de la naturaleza comenzó a llover de nuevo…

Mi último pensamiento de la noche fue: "Sí, ella siempre obtiene lo que quiere"

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