sábado, 27 de agosto de 2011

El Total Toner... Creo que ahora sí

Recuerdo que antes de contratar televisión de paga, a eso de la media noche se terminaba la programación (parece ser que aún se termina) y los canales se inundaban de infomerciales (parece ser que aún se inundan) y no quedaba más remedio que apagar la tele y dormir.

Una de esas ocasiones cuando terminó la película de la noche, pasaron el infomercial de un producto demasiado increíble para ser verdad: EL TOTAL TONER.

Producto cuya garantía era ofrecer un “cuerpo nuevo” en 7 días, todo esto, presentado por el señor Landeta (sí, el papá de Imanol). Les mentiría si les dijera que no me sentí atraído por las promesas del aparato.

Ya había intentado ponerme en forma anteriormente asistiendo al gimnasio, pero no me sentía cómodo, pues resulta que ahora los gimnasios son los antros del día. Con clásicos pelmazos que te presumen sus tenis de $2,500 y usan lentes de sol del mismo precio o más caros, cuyas pláticas se encuentran llenas de estupideces y banalidades del tipo: “Si goooeeii mañana me voy para los Cabos y dentro de quince a Cancún con mi cuate que tiene su depa frente al club de golf”

Además que como en cualquier antro, al gimnasio también acudían mujeres extremadamente perfectas, sensuales e inalcanzables.

En pocas palabras, era un ambiente de pretenciosos. Nada que ver con un entusiasta del deporte como su servidor. Por lo que tener la oportunidad de ejercitarme en casa me convenció para adquirir el milagroso aparatejo.

El problema era el precio (no recuerdo cuánto me costó pero estoy seguro que rondaba los $3,000 pesos) así que para juntar dicha cantidad, recurrí a buscar un trabajo. Con una rápida mirada al periódico plagado de empleos sin futuro, encontré uno perfecto: “Ejecutivo de Telemarketing” pagaban $1,500 pesos catorcenales así que decidí tomarlo.

Tal cual película de Chaplin (Tiempos modernos para ser específicos) mi proceso de estupidización fue tal, que en mi mente (en ocasiones hasta en sueños) seguía vendiendo tarjetas de American Express… al final sólo trabajé dos largos meses, tiempo suficiente para comprar mi tan deseado aparato milagroso y tener otros $3,000 de ahorro.

Cuando llegó el día de recibir el gimnasio casero me sentí feliz, lo armé y lo usé… pero nunca 7 días consecutivos, lo dejaba de usar los domingos, por lo que supongo, los efectos mágicos del producto no se hicieron tan efectivos, a pesar de eso, sí note que baje de peso, estaba en muy buena condición y también me sentía bien mamey ja. Por más que quiero no recuerdo porqué lo dejé de usar, probablemente como lo dejaba de usar los fines de semana de seguro se me hizo fácil no hacer ejercicio un lunes, a no hacerlo luego un martes, rompiendo así la rutina. Así que a uno le da flojera y termina por dejarlo completamente.

Esta semana me le he pasado ordenando la recámara, el estudio y la sala de su casa (de la mía pues) y entonces, me topé con mi aparatito milagroso que me hizo trabajar para comprarlo. Está en perfectas condiciones y pienso retomarlo, ya le hice su espacio y toda la cosa. Eso sí, aún no sé cuándo iniciaré, pero de que lo haré ahora sí los 7 días consecutivos lo haré… ahora sí.

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