jueves, 18 de agosto de 2011

Metrópolis en el Auditorio Nacional: Muy tarde para aprender alemán

PROYECCIÓN EN PANTALLA GIGANTE

VERSIÓN TOTALMENTE RESTAURADA

PARTITURAS ORIGINALES DE 1927

25 MINUTOS INÉDITOS

Con eso me desperté el sábado 23 de julio y me preparé para comprar mi boletito para el segundo piso del Auditorio Nacional por $40 pesos al día siguiente con mucho miedo. Miedo en parte por la claustrofóbica sensación que me da estar sentado apretadamente y sin poder mover las piernas, en una silla cuyos antebrazos son uno tubos. El espacio vital de comodidad se disminuye al mínimo para que las ganancias aumenten al máximo. Como alguien comentó alguna vez en el caso de una obra de ballet:

“El espectáculo bien podría realizarse en Bellas Artes, pero no, llega una bola de necios y se lo llevan al Auditorio Nacional para que metan a 10,000 gentes, en donde, claro, las primeras filas ven muy bien y de la mitad para atrás se ve horroroso”

El día del evento, mi desgracia continuó al intentar llegar al Auditorio en metro, me bajé y tomé un taxi desde el Circuito Bicentenario a la altura de Av. Oceanía y ahí es donde comienza la aventura…

- Buenas tardes, voy al Auditorio Nacional - le digo al taxista

- ¡Al Auditorio!- me dice algo atónito

- Bueno, lo más cerca que podamos llegar y lo más rápido- le comento desesperadamente al chofer

- ¿Va a haber evento hoy carnal?- indaga el joven

- Si, se supone que es a las 8:30 y ya son las 8:00- le digo como si así se fuera más lento el tiempo

-Oiga pero y ¿Cómo cuánto me va a cobrar?- pregunto

- Híjole carnalito, mi taxímetro no funciona bien, pero así al chile, sin tráfico como unos $60 ya con algo pues como $70-

-Está bien, la cosa es llegar lo más rápido, no sé por dónde se vaya- haciéndole notar que el tiempo es factor clave

- Mira vamos a agarrar el circuito de regreso para salir a Chapultepec y de ahí ya atrás esta el Auditorio en Reforma- dice el jovenazo

- Bien, sí se la sabe- le digo animándolo.

Total que íbamos a muy buena velocidad todo el Circuito, nunca bajamos de 90 km/h

- ¿Qué crees valedor? Yo estoy calculando que vamos a llegar antes, fácil me voy a hacer unos 15 minutos… - me dice intrigando me un poco

- ¿De verdad?- Digo sorprendido

- ¿Qué me das si llegamos antes?- pregunta el chofer, desenmascarando sus intenciones

- Huy, no sé ¿Le subimos a $80?- digo como que no queriendo la cosa

- Vas a ver, sí vamos a llegar antes…-

En eso, cuando íbamos llegando a Chapultepec justo para tomar la salida del Circuito para Reforma, me dice el jovenazo:

- Chale, ¿Qué crees? que ya valió carnal, ¡Mira como está para salir!- me dice

- No la haga, pues ya ni modo por eso le decía que lo más cerca que llegáramos- hablando con mi tono de decepción

- Sí, pero te vas a perder tu espectáculo, ni modo que no lo veas completito…-

En eso estaba el taxista cuando iluminado por la virgencita de Guadalupe exclama:

- ¡A huevo! Me voy a dar la vuelta como ese guey- me dice señalando al de al lado que se salió en sentido contrario por la otra desviación

- Si vas a llegar, mira lo que estoy haciendo por ti carnal, esto es infracción… ¿Cómo vez? ¿Cuánto si sí llegamos?- dice esperanzado, mientras trato de darle la vuelta.

Total que se metió por unas calles y llegamos a Reforma en dos segundos.

-Ya la hiciste valedor, este es el museo de antropología, y acá están las rejas del parque y luego, luego está el Auditorio, son como dos semáforos- me explica el jovenazo

- Entonces ya casi llegamos- digo esperanzado

- Te diría que te bajaras corriendo pero todavía falta algo, pero chécate, si llegas carnal- dice con optimismo

Y entonces…

- ¡Ahí está el Auditorio! Nada más te cruzas y ya- me instruye el taxista

-Ok, Aquí entonces ¿No?- Le pregunto

-Sí- me responde

Saqué un billete de $100 pesos y se lo doy, dándole las gracias…

-Gracias valedor, ¿Ya vez? Te dije que si llegabas, nombre, si te hubieras ido como me decías apenas estarías como por el centro-

Me bajo del taxi y corro, no me importa ser atropellado, pensando que sería una buenísima portada para el “Periódico Metro” así del tipo: “Metrópolis mata a joven” o “Solo pudo ver... su muerte”

Llego velozmente, el reloj marca las 8:31 p.m. y al subir por la rampa hacia el segundo piso del Auditorio soy recibido por un “El Auditorio Nacional le da la más cordial bienvenida… le recordamos que por su seguridad…”

Y corro, corro como nunca… llego a la puerta y el acomodador solicita mi boleto, me conduce hacia mi butaca en medio de la oscuridad y respiro.

- ¡Ese cabrón del taxista lo hizo, llegué a tiempo!- me dije, mientras el proyector se encendía y comenzaba a rodar la cinta acompañada musicalmente de la Orquesta Filarmónica de la Cuidad de México, en eso estaba cuando…

Ich bin von Maschinen fasziniert

¡NOOOOOOO! Mi desgracia continuó pues el pendejo director de promoción de difusión del Auditorio Nacional le vale madre el público y puso los subtítulos en la parte de arriba de la pantalla, por lo que los del segundo piso no veíamos ni madre.

Puto fideicomiso ¿Porqué nadie se fijó, bola de imbéciles?

Ich bin von Maschinen fasziniert

Llegué a tiempo a la función, pero era muy tarde para aprender alemán...

Una pifia más del Auditorio Nacional...
que en el segundo piso no se vieran los subtítulos de Metrópolis

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