viernes, 19 de agosto de 2011

Reflexión de Una Semana Canina

Por muchos es conocida la frase de que “El perro es el mejor amigo de hombre” y también esa de que en la vida, hay que “escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo” pero yo diría que habría que cuidar a un perro…

Como un favor familiar, accedí a cuidar a la mascota de un tío durante toda una semana y lo resumo diciendo: "Fue toda una aventura"

La ventaja de cuidar a un perro es que no necesariamente uno se debe de quedar con el perro indefinidamente. Al finalizar un tiempo, el animalito regresa con su dueño.

Esto serviría para concientizar a la persona de los cuidados que requiere un animal y el tiempo que se le debe brindar al mismo, de tal forma que si el cuidador se ve “rebasado” por la responsabilidad de tener a un amiguito de cuatro patas, ya sabe a lo que se enfrentará si desea tener a un perrito como mascota.

También funcionaría en los casos clásicos del niño que quiere un perro y esta jode que jode a sus padres. Tan fácil como pedirle al tío, prima y demás familiares que les permitieran cuidar al perro por un fin de semana o por las vacaciones y que el niño jodón se haga cargo de él, así el niño sabrá que si desea tener a una mascota, tendrá que enfrentarse con responsabilidades, que no todo es juego, hay que establecerle reglas al animalito, no todo es ir por la pelota, hay que sacarlo a que realice sus necesidades y limpiar sus desechos.

Por mi parte, me encariñé con el animalito al que cuidé por una semana entera, y a pesar de que era toda una aventura tenerlo y que la pasamos muy bien, me di cuenta que el perrito no es cualquier cosa, no es el adorno, no es el complemento del patio o de la casa… ¡Es un ser vivo! Y como tal, necesita afecto.

Recuerdo cómo se me acercaba y hasta parecía que estaba listo para hablar cuando quería jugar... o en las mañanas cuando despertaba y salía de mi cuarto el perrito hacía toda una fiesta por verme de nuevo.

Y hasta aquí llega este post, pues el perro al ser regresado a su legítimo dueño, me devolvió la libertad de hacer lo que se me de la gana, por lo que, sin tener la responsabilidad de alimentarlo, sacarlo a pasear, jugar, y limpiarle sus desechos, pude regresar a mi vida “normal” y salí el jueves a un barecillo para escuchar rock, amaneciendo crudo el día de hoy, por lo que no tenía mucho material de que escribir.

Me despido diciéndoles que respeten a los animales, si pueden sean vegetarianos, cuiden a un perro, lean un libro y planten un árbol, todo acompañado de una buena bebida y con música de fondo, que la vida es para disfrutarse.

Perrito contento es sinónimo de dueño responsable

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