sábado, 30 de julio de 2011

Zombis en la Cineteca

Iniciaré comentando que nunca, en ninguna de las películas de George A. Romero se menciona la palabra “Zombi”  Son llamados: “Muertos Vivientes”.

Por lo que esta entrada debió titularse: “Un día en la Cineteca con los muertos vivientes" pero era muy largo y mamón el título (risas).

La noticia del maratón de los muertos vivientes en la Cineteca Nacional el lunes 25 de julio me atrajo, así que decidí pasar el día entero en compañía de... ¡La muerte! (risa tenebrosa). Al parecer no era el único, una legión de fans y NINIS se dio cita en el recinto desde temprano para formarse en la taquilla y tratar de adquirir, los ahora, codiciados boletos. La primera función comenzaba a las 14:30 hrs, su servidor llegó con media hora de anticipación y la fila llegaba ya hasta las máquinas de pago de estacionamiento y más allá.

Viví dos momentos de incertidumbre: Llegar a la taquilla antes de que iniciara la película (cosa que no fue) y cuando estaba cerca ya de comprar los boletos, encontrar todavía entradas para las cuatro películas (cosa que sí fue).

Eran las 14:43 (según dice mi boleto) cuando pude salir corriendo de la taquilla a la sala, sólo me perdí los primeros 10 minutos, el siempre horrible paso de la luz a la oscuridad me hizo dudar de encontrar un asiento disponible, me dirigí por instinto hacia mi lugar favorito (en particular mi fila preferida) y afortunadamente se encontraba vacío (como unos 5 asientos de la fila). Como siempre, la experiencia de ver una película en la Cineteca ya sea en formato DVD como lo fue el maratón, no deja de tener su magia: público riendo,  aplaudiendo…

La película es genial, superó la barrera del tiempo y ahora es un clásico. Al finalizar la función traté de salir lo más pronto posible para tratar de ganar el mismo lugar para la siguiente función, aprovechando la confusión de los que no sabían si se iban a quedar en la sala al maratón o si se tenía uno que salir al terminar cada función, inteligentemente los de la Cineteca alternaron las salas; una función en la sala 1, la siguiente en la sala 2 y a la siguiente de nuevo a la sala 1, etc.

La sorpresa de la tarde fue que ya había una fila en todo el patio de la Cineteca para entrar a ver El amanecer de los muertos y ¡Todavía no salían todos los de la primera película!

Como lo mencioné, aproveché la confusión para salir rápido y formarme. Algo que no tuvo precio fue el ver la cara de los que salían de la primera función y veían la fila para la segunda. 

De nueva cuenta (pero en otra sala) volví a encontrar lugar en mi fila favorita.

Esta es mi película favorita, en particular desde que el grupo de sobrevivientes llega en un helicóptero a refugiarse a un centro comercial. Al terminar la segunda función, muchos ya sabían lo del ingreso y reingreso a las salas y corrieron a la salida tan pronto aparecieron los créditos en la pantalla, pero de nueva cuenta, todos corrieron a la primera puerta de salida que encontraron abierta, yo esperé a que abrieran la otra puerta y salí corriendo por el “pasaje secreto” ese que te saca a los baños del patio mientras todos los demás se hacían bolas en la salida yo ya estaba formado.

El hambre se hacía presente, no había comido nada, atrás de mí había una chica y me puse a platicar con ella, me dijo que pensaba que era martes y había ido a ver Submarino (película que reseñé anteriormente) pero para no regresarse con las manos vacías, compró un boleto para ver el Día de los muertos vivientes. Película que comienza un poco lenta pero que cuando agarra su ritmo es genial. Mientras platicábamos y avanzábamos, entramos a la sala y nos sentamos juntos… en el lugar que ella quería. Como ya tenía “acompañante” le encargué mi lugar y me dirigí a comprar a la dulcería. Compré unas palomitas grandes y una Coca, para mi acompañante un Boing. Ella insistió en pagar las palomitas y rechazó mi Boing (¿Porqué son así mujeres? Definitivamente ustedes están terminando con esa extraña especie llamada caballeros) Nos la pasamos bien, me dijo su nombre, pero lo olvidé. Solo le dije que tal vez nos volveríamos a encontrar en la Cineteca, nos despedimos y me dirigí a formar por última vez (increíblemente la fila era más grande).

La última película de los muertos vivientes… ¡Y la sala estaba a reventar! Según me enteré, en total se vendieron 2,000 boletos aproximadamente. Esta cinta es un poco rara, pues trata más que nada el tema de la información y los medios, pero es un ejercicio válido, y si le agregan a los no muertos, la cosa mejora.

¡Prueba superada! Maratón de zombis en la Cineteca, conocí a una chica, no intercambiamos teléfonos ni correos, igual nos encontraremos de nueva cuenta, pero no aceptaré que ella pague las palomitas, ese es el gesto que nos diferencia de los zombis, bueno, eso creo yo ja ja.

Me despido con un consejo: Disparen directo a la cabeza y corran ¡Corraaaaaan!

Maratón de los muertos vivientes en la Cineteca Nacional

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