domingo, 26 de mayo de 2013

Reseña: Halley

Título: Halley
País: México
Año: 2012
Director: Sebastián Hofmann
Reparto: Alberto Trujillo, Lourdes Trueba, Hugo Albores
Duración: 89 minutos

Sinopsis: “Alberto tiene un problema y ya no puede ocultarlo más. El maquillaje y el perfume no pueden contener la rápida decadencia de su cuerpo. Consternado, decide retirarse del mundo, pero antes de rendirse a su muerte en vida, Alberto entablará una peculiar amistad con Luly, la manager del gimnasio de 24 horas en el que trabaja como vigilante nocturno”.

La soledad hasta los huesos…

Este trabajo me encantó, es realmente emocionante encontrarse de vez en vez con propuestas como éstas.

La soledad, como tema. Ya ha sido visitada varias veces por el cine… y es que la gran ironía en la vida moderna es que entre más somos en la ciudad, más solos nos sentimos. Interactuamos inconscientemente con cientos de personas al día pero no nos damos el tiempo ni para preguntar cómo estamos… ¡A pesar de que estemos en franca decadencia física y en estado de putrefacción!

Beto (Alberto Trujillo) trabaja como vigilante en un gimnasio, su vida transcurre sin pena ni gloria entre su casa, el transporte público y el trabajo. Esta monotonía es interrumpida por… otra actividad igual de rutinaria: Cuidar su fatigado y maltratado cuerpo.

Sucede que Beto es un hombre muerto en vida, su mayor preocupación es que los demás noten su cuerpo en descomposición y sin embargo… a nadie le interesa lo que haga este señor. La ciudad es un lugar frío donde reina la apatía y la desolación.

Sintiéndose exhausto, decide renunciar a su empleo y es hasta ese momento en que Silvia (Lourdes Trueba) su jefa, comienza a interactuar más con él… las secuencias que nos muestra el director Sebastián Hofmann son harto interesantes y llenas de simbolismos.

Muchas veces, las escenas de Halley funcionan de manera fortuita pues el director no planeó muchas de las interpretaciones que uno como espectador le podría dar a esta obra.

La historia continúa llevándonos por caminos reflexivos; una congregación religiosa y su discurso de “las enfermedades” Hasta el viaje que tiene Beto de regreso a su casa en el que a medio camino desfallece y es llevado a la morgue.

Cuando la vida transita entre una maldición y una bendición...
Terminamos con un final ambiguo en el fin del mundo (el polo norte) que nos deja con muchas inquietudes…

Las luces de la sala se encienden y entonces uno corre al baño para ver si no estamos nosotros también entrando a un estado de putrefacción, nos alivia el comprobar que no pero sin darnos cuenta, regresamos como autómatas a nuestra aburrida y monótona vida… si así se le puede llamar.

La cinta me encantó, tiene encuadres muy estudiados, la fotografía juguetea a lo largo de la historia y ciertas escenas (perturbadoras) complementan este interesante ejercicio cinematográfico.

Lourdes Trueba, el director Sebastián Hofmann, el productor Julio Chavezmontes,
Hugo Albores y 
Alberto Trujillo presentando Halley.
Por acá en Internet, nos encontramos con un comentario de Daniel Enríquez quien asegura que Halley es una copia de una película canadiense titulada: Thanatomorphose del director Éric Falardeau, que tiene la misma historia pero difiere de la mexicana porque tiene a una mujer como protagonista:

“¿Qué ocurriría si un día te despiertas y ves cómo tu cuerpo empieza a descomponerse hasta la putrefacción? ¿Cómo reaccionarías? Esa es la simple y única premisa de Thanatomorphose, película canadiense independiente y de bajo presupuesto protagonizada por la actriz y modelo Kayden Rose, quien carga prácticamente sola con todo el peso de una película muy explícita en todos los sentidos. Laura (Kayden Rose) se despierta con moretones. Pronto, los moretones se extienden y se convierten en heridas que, gradualmente, empiezan a sangrar y a infectarse. Su cuerpo experimenta todas las fases de descomposición de un cadáver… Vemos su día a día, una rutina en la que reina la apatía y la insatisfacción, la narración de una cotidianidad a través del silencio y la contemplación. Al estado de deterioro, además, súmenle primeros planos de gusanos y moscas para poner la guinda al pastel. No hay tampoco concesión a las escenas escatológicas, es un proceso que se muestra sin censura, obligándonos no solo a mirar, sino también a escuchar.”

Pues en verdad que me suena similar pero no la he visto, y me imagino que los canadienses le están tirando también un poco al discurso de la vida y la muerte pero con elementos mucho mas gore que la cinta de Hofmann cuya inquietud se mueve un poco a ser más reflexiva, pueden visitar la página de la cinta canadiense para estar al pendiente thanatomorphosefilm.com porque aún no muestran el avance (trailer) y solo han colocado dos teasers. Pero más que hablar de plagios, recordemos que en el mundo del arte, es factible que dos personas que nunca se han conocido, compartan intereses y tengan algún tipo de conexión. Este pudiera ser el caso... Disfrutemos mientras tanto: Halley.


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