jueves, 19 de mayo de 2011

Un Sueño Extraño

Ayer soñé con mi mejor amiga de la vocacional. Nos conocimos hace más de 7 años en mi primera semana de escuela. Todavía tengo la imagen mía tratando de llamar su atención… ¿Lo logré? Para ser honestos no lo sé, tal vez cruzamos dos o tres frases en las primeras semanas, pero por extraño que parezca, el deporte nos hizo un poquito más cercanos.

Fue el Tae Kwan Do. Me inscribí cuando salió la convocatoria, aún no sé porqué. Yo siempre he odiado el deporte, eso de estar bajo las inclemencias del tiempo, empapado en sudor y desprendiendo un olor no muy agradable... la verdad, no es lo mío. No obstante esto era diferente, practicábamos en un edificio propiedad de la iglesia de al lado de la escuela. Ahí la encontré, también se había inscrito al Tae Kwan Do.

Las prácticas eran en la tarde antes de la escuela así que siempre salíamos juntos desde esa arena improvisada hacia la escuela, en ocasiones su mamá y la mía iban a nuestras prácticas o cuando había exámenes para subir de rango y se hicieron medio amigas.

Así pasó el tiempo. En la escuela nos asignaron salones diferentes y ya no nos veíamos con la misma frecuencia, únicamente en el Tae Kwan Do.

Yo solía ser un Dr. House cualquiera: Soberbio y orgulloso, era amigo de la chica asediada por la mayoría de los hombres de la escuela, tenía un amigo con el que cantaba y tocábamos con nuestras guitarras las más selectas piezas de Metallica, Gun's and Roses, System of a Down y uno que otro hit rock pop.

En el último semestre de la vocacional, ella se hizo novia de un tipejo al que todos considerábamos un patán, por lo que incluso amigos de ella dejaron de invitarla a fiestas, entre otras cosas precisamente porque su novio no era del agrado de nadie y él siempre estaba pegado a ella. En mi mente perversa supongo que él trató de aislarla de todos para ser el héroe que la rescatara de la soledad ja ja... puede ser.

Jesica dejó de ir a Tae Kwan Do y yo tenía dificultades en la escuela con dos materias asquerosas: Física y Química IV. Además, iniciaba mi servicio social; cosa por la que también dejé de ir.

Recuerdo que al final me enojé con todos mis amigos, literalmente los mandé a la chingada, igualmente a ella pues siempre me buscaba para que le ayudara con una tarea, le pasara un trabajo, le prestara un libro. Es decir, me usaba para sus interese. Y así se terminó todo, ese año no me gradué y no entré a la Universidad, me quedé solo, con el orgullo herido y el corazón roto.

Ese triste mes de agosto fue la primera vez que fuí al cine yo solito, aún lo recuerdo: Harry Potter y el prisionero de Askaban, guardé mi guitarra en la profundidad del armario, mis discos compactos no volvieron a sonar en un largo tiempo y mi uniforme de Tae Kwan Do fue olvidado.

Ella perdió la virginidad y quedó embarazada de su novio a los tres meses de que entró a la Universidad, jamás volvimos a hablarnos.

Hace poco, por caprichoso que es el destino, nos encontramos de nueva cuenta a lo que obtuvo una respuesta fría de mi parte, no es para menos, a nadie le gusta cometer el mismo error dos veces…

Ayer soñé con ella, fue un sueño bizarro, pero ahí estábamos, ella y yo en esa arena improvisada practicando Tae Kwan Do.

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